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miércoles, 15 de julio de 2020
El uso de la cola de esturión en la restauración de pergaminos
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jueves, 28 de febrero de 2019
Salvaderas: las arenas del tiempo
A veces también se aprecian sobre los trazos de escritura unas concreciones bastante llamativas, si bien algunas podrían ser parte de los ingredientes de la propia tinta, es muy probable que aquellas de mayor tamaño se hayan depositado con posterioridad, ya que las tintas caligráficas deben ser fluidas y tales corpúsculos habrían impedido o complicado enormemente la tarea al escribano.
El empleo de este tipo de arena secante presenta antecedentes en las capas preparatorias para soportes de escritura, que favorecerían la penetración y fijación adecuada de la tinta, como los polvos de piedra pómez en pergaminos, aunque en estos casos su aplicación era previa a la escritura (MELL, 2010, p. 21).
Para espolvorear la arenilla sobre los documentos se utilizaron unos recipientes especiales, las salvaderas (pounce pots) o arenilleros (OSTOS et al., 1997, p. 87). Parecidos a saleros, estos botes se rellenaban con la arena secativa y sus tapas perforadas permitían que cayera el contenido sobre los escritos, en el Tratado del Origen y Arte de Escribir de 1766 de Fr. Luis de Olod se describe hasta el tamaño que debían tener los orificios, especificando que “sean pequeños, porque siendo demasiadamente grandes dan los polvos con mucha liberalidad, perjudicando la letra y dañando lo escrito” (BUENDÍA, 2006, p.2). También hubo salvaderas sin tapa agujereada o salvaderas descubiertas, que requerían la aplicación de la arenilla con los dedos, una concha u otro cuerpo intermedio (PARONCE, 1835, p.58).
- “Unas medias de seda con más agujeros que una criba o una salvadera”.
- “Mi familia no tenía otras tierras que la arenilla de la salvadera” (BUENDÍA, 2006, p.2).
- “Hecho polvos en salvadera quiero estar, antes que verlos dueños de todo” (QUEVEDO, 1741, p.359).
- “De modo – replicó el cirujano- que como no está al alcance de todos la virtud de matar lombrices con polvos de salvadera…” (PEREDA, 1891, p.210).
La salvadera, hoy día casi olvidada, pero aún patente su empleo sobre tantos manuscritos, forma ya parte de la historia de los documentos gráficos, un objeto de las escribanías del pasado, he aquí la salvadera y las arenas del tiempo.
viernes, 5 de febrero de 2010
TINTAS Y PIGMENTOS - TINTAS FERROGÁLICAS II

Vamos a ver de un modo esquemático algunos de los tratamientos empleados actualmente:
FITATO DE CALCIO
El método de fitato Ca - bicarbonato Ca fue propuesto por primera vez por Neevel en 1995. Es un tratamiento que se lleva a cabo en varios pasos que deben realizarse en orden estricto. No está pensado para tratamientos masivos.
DESACIDIFICACIÓN
Utilizada para inhibir la corrosión, al neutralizar los ácidos presentes detiene la hidrólisis ácida. Sin embargo no es suficiente para tratar la corrosión, puesto que no detiene la oxidación. Se crean reservas alcalinas que servirán para proteger la obra en el futuro. Hay diferentes agentes desacidificadores y sistemas de aplicación varios.
BAÑO EN AGUA CALIENTE
El tratamiento de la corrosión mediante baño de los documentos en agua caliente se ha aplicado en Alemania, Italia, Nouega y Siuza. En el proceso se llegan a eliminar un 50-100% de las sales de hierro solubles, así como los ácidos. Algunos papeles pueden encogerse, y el calor puede acelerar reacciones degradativas.
LAMINACIÓN
Utilizada para reforzar el soporte. Hay diferentes métodos y materiales para su aplicación, desde la laminación con papel japonés sobre el soporte hasta la inserción de una capa intermedia que conlleva un delicado proceso.
CONTROL DE LOS AGENTES EXTERNOS
Puede ser la única alternativa cuando no podemos aplicar ninguno de los tratamientos directos. Consiste en llevar a cabo un control estricto de las condiciones ambientales (humedad, temperatura, iluminación, aireación, agentes contaminantes...).
Como veis esto es sólo un breve resumen de un tema que nos daría para muchas páginas. Si quereís ahondar más en el tema os recomiendo visitar The Ink Corrosion Website donde también podeís encontrar una abundante bibliografía:
jueves, 28 de enero de 2010
TINTAS Y PIGMENTOS - TINTAS FERROGÁLICAS I
Hola y bienvenid@s,
El objetivo de esta entrada es el de dar algunos datos sobre las tintas ferrogálicas y recopilar una bibliografía que nos ayude a conocer mejor este medio de escritura, tan presente en nuestros archivos y bibliotecas con fondo antiguo.
Para empezar presentemos a la principal protagonista: en la imagen superior vemos un grupo de agallas del roble. La fotografía está tomada en el mes de Octubre en el Monte "El Viejo" en Palencia. Se puede observar el diferente estado de "maduración" de las agallas.
¿Qué son las agallas? ¿Sirve cualquiera para hacer la tinta?
Las agallas se forman cuando la avispa pone sus huevos en un brote del árbol, entonces comienza a formarse una especie de bola, blanda y de color verde pálido, en torno a cada larva. Pueden encontrarse con facilidad en robles jóvenes y se dice que las mejores proceden de Aleppo, en Siria. Si se recoge la agalla demasiado temprano se arrugarán y secarán como una fruta prodrida, pero cuando la larva que hay en su interior se desarrolla hasta llegar a ser insecto hace un orificio en su capullo vegetal y sale de él volando. Las agallas vacías que quedan en el árbol son ricas en ácido gálico y tánico.

La reacción química producida entre el ácido gálico y las sales de hierro da como resultado la formación de sustancias de color negro, ésta es la clave del proceso.
INGREDIENTES Y RECETAS DE LAS TINTAS FERROGÁLICAS
Como base para la elaboración de la tinta se pueden citar los siguientes ingredientes: nueces de agalla, sulfato de hierro, agua, vino, cerveza, vinagre y goma arábiga.
Además según la receta utilizada se podían encontrar diferentes aditivos, como azúcar, sal, alcohol, pigmentos, ....
A lo largo de la historia nos han llegado gran variedad de recetas para la elaboración de éstas tintas, con variaciones tanto en su proceso de fabricación como en los ingredientes utilizados y proporciones.
UN POCO DE HISTORIA
Antiguamente el material más comun de escritura era el carbón, pero la reacción producida con los taninos de las plantas y las sales de hierro era ya conocida y se había registrado en documentos como el Papiro de Leiden (s.III) que contiene le primera receta completa para la elaboración de estas tintas.
En Europa el uso común de las tintas de carbón y pigmentos vegetales se ve desplazado por el de las tintas ferrogálicas probablemente hacia al s.XII.
Las recetas eran copiadas por los amanuenses e iluminadores y así fueron extendiéndose por Europa y el Mundo Mediterráneo. Algunas de estas tempranas fórmulas se han conservado: San Isidoro de Sevilla (624) "Etimologías" Libro XVII.
Con la imprenta las instrucciones para la elaboración de tintas se extienden más fácilmente y en mayor número, el oficio de escriba hacía ya tiempo que había dejado de ser exclusivo del clero. Los autores copiaban, traducían y comentaban las recetas a las que añadían sus propias experiencias, sobre todo en tratados de caligrafía: Simon Andriessen (1552, Amsterdam) "Viervourdig tractaet boek".
A partir del s.XVIII las investigaciones científicas se aplican en la búsqueda de recetas mejoradas para estas tintas y en el s.XIX su producción industrial se lleva a cabo con nuevos ingredientes.
Actualmente los Conservadores Restauradores de Documento Gráfico se enfrentan al problema que genera la degradación de estas tintas, trabajando de forma conjunta con científicos se buscan los métodos adecuados para su correcta preservación.
BIBLIOGRAFÍA:
- Ponencias de Birgit Reissland y Dr. Han Neevel en el curso: Tratamiento de Prevención y Restauración de Tintas Ferrogálicas, celebrado en Madrid los días 21 y 24 de Mayo de 2007.
- De Hamel, Christopher. Copistas e iluminadores. Edciones Akal, Madrid, 1999, págs. 32-33.
- Sánchez Hernampérez, Arsenio. Políticas de Conservación en Bibliotecas. Arco Libros, Madrid, 1999, pp.67.
PRÓXIMA ENTRADA: TRATAMIENTOS DE CONSERVACIÓN PARA LAS TINTAS FERROGÁLICAS (Y MÁS BIBLIOGRAFÍA)

