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miércoles, 15 de julio de 2020

El uso de la cola de esturión en la restauración de pergaminos

¡Hola!



He subido a mi perfil de Academia Edu la presentación de esta conferencia, impartida en 2015 en la Escuela Superior de Arte del Principado de Asturias, con motivo de las Jornadas de Puertas Abiertas.

Os dejo el link donde podeis leerlo online o descargar el pdf:
"El uso de la cola de esturión en la restauración de pergaminos"

Saludos

jueves, 28 de febrero de 2019

Salvaderas: las arenas del tiempo


Seguramente, alguna vez os habréis encontrado entre las páginas de antiguos manuscritos una serie de pequeñas partículas que suelen deslizarse hasta el lomo de los cuadernillos, donde van acumulándose, en algunos casos, con gran profusión.

A veces también se aprecian sobre los trazos de escritura unas concreciones bastante llamativas, si bien algunas podrían ser parte de los ingredientes de la propia tinta, es muy probable que aquellas de mayor tamaño se hayan depositado con posterioridad, ya que las tintas caligráficas deben ser fluidas y tales corpúsculos habrían impedido o complicado enormemente la tarea al escribano.


La pregunta que surge entonces es qué son estas partículas y de dónde provienen. Las respuestas también nos ayudarán a los conservadores - restauradores a tomar una decisión consciente a la hora de abordar tratamientos en los documentos que presenten estos materiales.

Una de las cualidades necesarias en la formulación de las tintas caligráficas era su capacidad de secado oreo, proceso que se reforzaría con el empleo de un producto que se espolvoreaba sobre las páginas recién escritas. Conocidas con el nombre de arenilla, arena secante o polvos de salvadera, su uso precedió al de los papeles secantes, que aparecieron hacia 1840.

El empleo de este tipo de arena secante presenta antecedentes en las capas preparatorias para soportes de escritura, que favorecerían la penetración y fijación adecuada de la tinta, como los polvos de piedra pómez en pergaminos, aunque en estos casos su aplicación era previa a la escritura (MELL, 2010, p. 21).

La composición de estos secativos era variada, entre sus ingredientes figuraban partículas molidas de minerales blandos como talco o calcita, goma sandáraca (LIPPERT, 1987, p.126), piedra pómez, arena de playa (usada desde 1790’s sg. Lippert, 1987, p.126), conchas o maderas finamente trituradas; también fueron empleadas ralladuras de metales como hierro (desaconsejado por Paronce “pues su inconveniente menor es el de roer el papel”), polvo de  mica (BUENDÍA, 2006, p.2) o galena (plomo mineralizado) molida (BOWLES, 1789, p.439). Estos preparados se vendían en diferentes colores: azul, verde, negro, rosa, amarillo, etc. (PARONCE, 1835, p.59), presentándose en cajas, paquetes y a granel “Polvos de salvadera a seis cuartos de libra” anunciaban en el Semanario de Avisos de 1844 (BUENDÍA, 2006, p.2) y en el periódico El Droguero de 1857 (nº17, año II) se anunciaban “Polvos de Salvadera, 14 rs. la arroba”.

Para espolvorear la arenilla sobre los documentos se utilizaron unos recipientes especiales, las salvaderas (pounce pots) o arenilleros (OSTOS et al., 1997, p. 87). Parecidos a saleros, estos botes se rellenaban con la arena secativa y sus tapas perforadas permitían que cayera el contenido sobre los escritos, en el Tratado del Origen y Arte de Escribir de 1766 de Fr. Luis de Olod se describe hasta el tamaño que debían tener los orificios, especificando que “sean pequeños, porque siendo demasiadamente grandes dan los polvos con mucha liberalidad, perjudicando la letra y dañando lo escrito” (BUENDÍA, 2006, p.2).  También hubo salvaderas sin tapa agujereada o salvaderas descubiertas, que requerían la aplicación de la arenilla con los dedos, una concha u otro cuerpo intermedio (PARONCE, 1835, p.58).

Las salvaderas se fabricaron con diseños y materiales variados, tenemos ejemplos en porcelana (ej. Limoges), cerámica (ej. Talavera, Manises), loza, maderas (boj),  metales, cuerno, cristal (BUENDÍA, 2006, p.2), las  más lujosas formaban parte de elaboradas escribanías.

El uso de los papeles secantes (que se podían colocar en un rodillo llamado secafirmas) fue desplazando al de la arena, que finalmente desaparece del mercado. Ya en 1902 Rufino Blanco en su libro el Arte de la Escritura y de la Caligrafíamencionaba que “la arenilla quita al trazado parte de la tinta y la descolora; además, deja la superficie del papel muy desigual para escribir por el lado opuesto y destruye la encuadernación de los libros en que se usa”. También son repetidas las referencias a los desastres que se producían al confundir el tintero con la salvadera, con las consiguientes manchas (BUENDÍA, 2006, p.2).

En el Nuevo Catálogo General de Recarte hijo de 1907 aun podemos encontrar a la venta arenilla.

En el libro de 1916 Programa de Caligrafía de D. Pablo Guilarte y Busto se especifica en la lección 17 como parte de los instrumentos necesarios para escribir bien la arenilla, figurando también el papel secante. (Texto completo aquí)

Y ya en el catálogo de 1928 Nuestro Viajante de J. Millat, encontramos que no aparece a la venta la arenilla de salvadera, solo los papeles secantes. 

La salvadera, una palabra hoy en desuso, por no decir que casi en el olvido, fue en sus días empleada como figura literaria, veamos algunos ejemplos:
  • “Unas medias de seda con más agujeros que una criba o una salvadera”. 
  • “Mi familia no tenía otras tierras que la arenilla de la salvadera” (BUENDÍA, 2006, p.2). 
  • “Hecho polvos en salvadera quiero estar, antes que verlos dueños de todo” (QUEVEDO, 1741, p.359). 
  • “De modo – replicó el cirujano- que como no está al alcance de todos la virtud de matar lombrices con polvos de salvadera…” (PEREDA, 1891, p.210).
Un uso curioso de los polvos de salvadera aparece descrito en la obra El azafrán y el añil de José López y Camuñas en 1890 (p.36) en el que se empleaban como parte de la fórmula del crémor tártaro, producto que servía para descubrir adulteraciones y fraudes del azafrán.

La salvadera, empleada para salvar, poner en seguro, es decir secar la tinta reciente y evitar que se corriese y se formase borrón (PÉREZ Y RIVERO, 2006, p.71). 

La salvadera, hoy día casi olvidada, pero aún patente su empleo sobre tantos manuscritos, forma ya parte de la historia de los documentos gráficos, un objeto de las escribanías del pasado, he aquí la salvadera y las arenas del tiempo. 

Juego de tintero y salvadera de cerámica. Colección particular.
 ©Covadonga Miravalles.






Última revisión: 03/03/2019

viernes, 5 de febrero de 2010

TINTAS Y PIGMENTOS - TINTAS FERROGÁLICAS II

TRATAMIENTOS DE CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN DE TINTAS FERROGÁLICAS




Hola y bienvenid@s,

Como ya habíamos adelantado en esta nueva entrada vamos a hablar de cómo enfrentarnos a los problemas de conservación que plantean los documentos que contienen este tipo de tintas.

Actualmente los tratamientos para las tintas ferrogálicas se centran en buscar la estabilidad química de sus materiales, aunque no siempre ha sido así, puesto que antes se focalizaban en la estabilidad física.

Vamos a ver de un modo esquemático algunos de los tratamientos empleados actualmente:


FITATO DE CALCIO


El método de fitato Ca - bicarbonato Ca fue propuesto por primera vez por Neevel en 1995. Es un tratamiento que se lleva a cabo en varios pasos que deben realizarse en orden estricto. No está pensado para tratamientos masivos.


DESACIDIFICACIÓN


Utilizada para inhibir la corrosión, al neutralizar los ácidos presentes detiene la hidrólisis ácida. Sin embargo no es suficiente para tratar la corrosión, puesto que no detiene la oxidación. Se crean reservas alcalinas que servirán para proteger la obra en el futuro. Hay diferentes agentes desacidificadores y sistemas de aplicación varios.


BAÑO EN AGUA CALIENTE


El tratamiento de la corrosión mediante baño de los documentos en agua caliente se ha aplicado en Alemania, Italia, Nouega y Siuza. En el proceso se llegan a eliminar un 50-100% de las sales de hierro solubles, así como los ácidos. Algunos papeles pueden encogerse, y el calor puede acelerar reacciones degradativas.


LAMINACIÓN


Utilizada para reforzar el soporte. Hay diferentes métodos y materiales para su aplicación, desde la laminación con papel japonés sobre el soporte hasta la inserción de una capa intermedia que conlleva un delicado proceso.


CONTROL DE LOS AGENTES EXTERNOS


Puede ser la única alternativa cuando no podemos aplicar ninguno de los tratamientos directos. Consiste en llevar a cabo un control estricto de las condiciones ambientales (humedad, temperatura, iluminación, aireación, agentes contaminantes...).


Cada caso debe ser estudiado de forma independendiente para valorar la viabilidad y efectividad de cada uno de los posibles tratamientos.

Como veis esto es sólo un breve resumen de un tema que nos daría para muchas páginas. Si quereís ahondar más en el tema os recomiendo visitar The Ink Corrosion Website donde también podeís encontrar una abundante bibliografía:

http://www.knaw.nl/ecpa/ink/


Saludos y hasta pronto!






jueves, 28 de enero de 2010

TINTAS Y PIGMENTOS - TINTAS FERROGÁLICAS I
















Hola y bienvenid@s,

El objetivo de esta entrada es el de dar algunos datos sobre las tintas ferrogálicas y recopilar una bibliografía que nos ayude a conocer mejor este medio de escritura, tan presente en nuestros archivos y bibliotecas con fondo antiguo.

Para empezar presentemos a la principal protagonista: en la imagen superior vemos un grupo de agallas del roble. La fotografía está tomada en el mes de Octubre en el Monte "El Viejo" en Palencia. Se puede observar el diferente estado de "maduración" de las agallas.

¿Qué son las agallas? ¿Sirve cualquiera para hacer la tinta?

Las agallas se forman cuando la avispa pone sus huevos en un brote del árbol, entonces comienza a formarse una especie de bola, blanda y de color verde pálido, en torno a cada larva. Pueden encontrarse con facilidad en robles jóvenes y se dice que las mejores proceden de Aleppo, en Siria. Si se recoge la agalla demasiado temprano se arrugarán y secarán como una fruta prodrida, pero cuando la larva que hay en su interior se desarrolla hasta llegar a ser insecto hace un orificio en su capullo vegetal y sale de él volando. Las agallas vacías que quedan en el árbol son ricas en ácido gálico y tánico.









La reacción química producida entre el ácido gálico y las sales de hierro da como resultado la formación de sustancias de color negro, ésta es la clave del proceso.


INGREDIENTES Y RECETAS DE LAS TINTAS FERROGÁLICAS

Como base para la elaboración de la tinta se pueden citar los siguientes ingredientes: nueces de agalla, sulfato de hierro, agua, vino, cerveza, vinagre y goma arábiga.

Además según la receta utilizada se podían encontrar diferentes aditivos, como azúcar, sal, alcohol, pigmentos, ....

A lo largo de la historia nos han llegado gran variedad de recetas para la elaboración de éstas tintas, con variaciones tanto en su proceso de fabricación como en los ingredientes utilizados y proporciones.

UN POCO DE HISTORIA

Antiguamente el material más comun de escritura era el carbón, pero la reacción producida con los taninos de las plantas y las sales de hierro era ya conocida y se había registrado en documentos como el Papiro de Leiden (s.III) que contiene le primera receta completa para la elaboración de estas tintas.

En Europa el uso común de las tintas de carbón y pigmentos vegetales se ve desplazado por el de las tintas ferrogálicas probablemente hacia al s.XII.

Las recetas eran copiadas por los amanuenses e iluminadores y así fueron extendiéndose por Europa y el Mundo Mediterráneo. Algunas de estas tempranas fórmulas se han conservado: San Isidoro de Sevilla (624) "Etimologías" Libro XVII.

Con la imprenta las instrucciones para la elaboración de tintas se extienden más fácilmente y en mayor número, el oficio de escriba hacía ya tiempo que había dejado de ser exclusivo del clero. Los autores copiaban, traducían y comentaban las recetas a las que añadían sus propias experiencias, sobre todo en tratados de caligrafía: Simon Andriessen (1552, Amsterdam) "Viervourdig tractaet boek".

A partir del s.XVIII las investigaciones científicas se aplican en la búsqueda de recetas mejoradas para estas tintas y en el s.XIX su producción industrial se lleva a cabo con nuevos ingredientes.

Actualmente los Conservadores Restauradores de Documento Gráfico se enfrentan al problema que genera la degradación de estas tintas, trabajando de forma conjunta con científicos se buscan los métodos adecuados para su correcta preservación.

BIBLIOGRAFÍA:

- Ponencias de Birgit Reissland y Dr. Han Neevel en el curso: Tratamiento de Prevención y Restauración de Tintas Ferrogálicas, celebrado en Madrid los días 21 y 24 de Mayo de 2007.

- De Hamel, Christopher. Copistas e iluminadores. Edciones Akal, Madrid, 1999, págs. 32-33.

- Sánchez Hernampérez, Arsenio. Políticas de Conservación en Bibliotecas. Arco Libros, Madrid, 1999, pp.67.



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